Luis Miguel Fernández deja el Cova tras 30 años de servicios

Luis Miguel Fernández Fernández se desvincula del CD Covadonga tras una intensa labor desinteresada al servicio de nuestro Club.

En el trascurso de la Cena Fin de Temporada, el CD Covadonga le hará un merecido homenaje y le entregará la insignia de oro del CD. Covadonga.

Luis Miguel quiso despedirse el Club con presente escrito:

 

Gracias

En 1987, mi hijo, cercano a  cumplir los 6 años, hacia días que llegaba del cole con una idea fija, la misma no era otra que el llevarlo a jugar al campo de fútbol próximo a nuestro domicilio, según decía así lo hacían desde hacía tiempo alguno de sus amiguitos. Es obvio que su insistencia dio resultado y poco tiempo después, en una tarde primaveral, nos presentábamos en el campo de Los Castañales. Para mi la primera impresión no fue la mejor, más de una veintena de niños, entre los 5 y 10 años se mezclaban en una pequeña zona del viejo campo de arena, en el resto entrenaban  jugadores juveniles y del 1º equipo. Jose Montero se esmeraba en tratar de poner orden en aquella algarabía. Pasado el verano Juanjo Beltrán, que ya colaboraba con Montero, conocedor de mi afición futbolística me animaba a colaborar y entrenar a varios de aquellos niños, el objeto no era otro que el de ir separando equipos por edades, creo que no le costo mucho convencerme, por aquel entonces ni me podía imaginar el impacto que aquella decisión tendría en mi vida y la de mi familia.

En el año 2017, al respetado amigo Ramón Romero, socio número 2 del club y uno de sus fundadores, en más de una ocasión le he oído expresar una opinión, “los compañeros con los que empecé este camino, y que no han podido llegar hasta aquí, se sentirían  orgullosos de la feliz realidad del Cova de hoy”. A uno que cree ha llegado el momento de hacerse a un lado en su dedicación al club, y pasar a disfrutarlo como un socio más, que entiende debe dedicar  más tiempo a los  suyos y a otras distintas y variadas obligaciones y aficiones, poco le puede agradar más que ese comentario, le deja la formidable sensación de apartarse con la satisfacción de haber podido formar parte de la vida de nuestro Cova, de haberlo visto crecer desde valores como la humildad, la entrega y el trabajo. Valores que nos han trasmitido gente como Ramón y que hemos visto reflejados, desde hace tantos años, en personas tan admiradas y emblemáticas como Felipe, Floro,  y Miguel “el taquillero” entre otros.

En estos 30 años, desde el añorado Álvarez Rabanal -Don Juan para todos-  hasta Miguel Rico, pasando por Miguel Ángel Gómez, Modesto Rueda, José Manuel Alonso y Juan José Beltrán, he tenido la impagable oportunidad de conocer, colaborar y poder trabajar con todos los presidentes que el club ha tenido hasta el momento actual, vaya para ellos mi total agradecimiento, no solo me han otorgado su confianza y el apoyo en tantos momentos difíciles, sino que además me honran con su amistad.

Son innumerables los momentos que he compartido con mis compañeros de las distintas juntas directivas en las que he estado, los he visto dejar lo mejor de si mismos por y para el Cova, es de todo punto imposible para mí encontrar las palabras adecuadas para definir su trabajo y abnegada entrega. Trabajo y entrega incondicional, con un coste en su economía particular en muchos casos, quitando horas a los suyos, con muy pocas satisfacciones cuando no con las mayores incomprensiones, y todo ello por amor a un club y una idea. Gracias infinitas porque sin vosotros el poder mantener esto sería de todo punto  imposible.

Son estos unos días de volver la vista atrás dejando aflorar sentidos recuerdos y variadas anécdotas, vienen a la mente muchas personas que han dedicado al club su dedicación y esfuerzo, se puede entender que por razones de espacio es imposible nombrarlos, desgraciadamente varios de ellos no han podido llegar hasta aquí y compartir los mejores momentos del club con nosotros.

En estos años he podido disfrutar y debatir largas horas de fútbol con entrenadores, casi siempre muy jóvenes y en muchos casos enormemente preparados; coordinadores –imposible olvidarte Monchin-; delegados, la buena imagen que puede tener el club tiene mucho que ver con su trabajo;  jugadores, fisios,  utilleros, y tantas otras personas que ponen su tiempo y su sapiencia al servicio del club –que decir de Tini mi “hermano” desde hace más de 40 años-. A todos debo hacerles llegar mi agradecimiento, ponéis y habéis puesto lo mejor de vosotros para que el Cova sea “una escuela de vida”.

Preemítaseme para final unas líneas para mi familia. Cuando estemos sentados el viernes 9 en la cena anual del club, desde mi padre a mis nietas ahí estaremos cuatro generaciones de socios. Estarán Pepe Luis y Alegría, mis padres, a sus jóvenes 88 años el disfruta de unos vinos y de unos buenos “Montecristo” en las matinales de los domingos del Cova. Estarán mi hermana Magali y mi cuñado Ángel, así como también lo harán las parejas de mis hijos, mi nuera Covi, que se ha pateado tantos campos de fútbol y Pablo, compañero de mi hija Paula, si la pequeña Noa se lo permite. Mis hijos; Paula, poco futbolera, y que tan felices nos ha hecho a todos con su reciente maternidad. Y Jorge, el niño con el que empezó esta historia en 1987, después pasó por todas las categorías del club y en todas logro ascender junto a sus compañeros, con más de 500 partidos en el Cova, muy joven aún, decidió colgar las botas siendo el capitán del 1º equipo. Estarán mis nietas, ese encanto de niña que es Luji que lo hará contenta porque siempre lo esta y además cuatro días después es su cumple, y también la pequeña Noa, con poco más de un mes de vida. Como siempre, desde hace 40 años, al lado estará Concha mi mujer, la sufridora en silencio en tantos momentos duros, la compañera de viaje sin la cual esta andadura tampoco hubiera sido posible.

Agradecimiento infinito a todos y hasta siempre.

¡¡¡¡¡  Puxa Cova ¡!!!!

Luis Miguel.